jueves, 28 de noviembre de 2013

TRES MANERAS DE MIRAR LA LUNA. Por Guillermo Martínez González. Presentación del libro “Tres caras de la luna” de Juan Manuel Roca.

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7 de julio de 2013


TRES MANERAS DE MIRAR LA LUNA
Texto leído en el evento
 *** 26 de Noviembre, 2013, Bogotá, 6:30 PM
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--- TRES CARAS DE LA LUNA ( 1 ),  de Juan Manuel Roca. Presentación del libro con Guillermo Martínez González y el poeta. La Casa Tomada - Libros y Café * y Sílaba Editores * invitan  Lugar: Librería Casa Tomada. Bogotá Transv. 19 Bis No 45D-63, Teléfono: 245-1655, libreriacasatomada@gmail.com . ( 1 )http://ntc-libros-de-poesia.blogspot.com/2013_07_07_archive.html // *  http://libreriacasatomada.com/ ,  http://silaba.com.co/  / Click derecho sobre las imágenes para ampliarlas en una nueva ventana. Luego click sobre la imagen para mayor ampliación. Publicado en: NTC ... AGENDA 248  , http://ntc-agenda.blogspot.com/2013_11_24_archive.html
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TRES MANERAS DE MIRAR LA LUNA
  Guillermo Martínez González
No puedo precisar de manera exacta el momento en que conocí a Juan Manuel Roca,  pero ese primer encuentro se relaciona con las imágenes de una taberna escondida en una calle cualquiera del centro de Bogotá, con el tintineo de vasos de cerveza y aguardiente y en el trasfondo de una  conversación de  comensales del alba, la música de un bolerista de la Sonora Matancera, tal vez la voz nítida de Vicentico Valdés buscando para su amante los aretes de la luna.
Me impresionó su actitud de amotinado al borde del precipicio, el don de una parla implacable en el ejercicio de la lucidez, su original pericia de prestidigitador de imágenes para descifrar el equívoco y la precariedad de la condición humana. Una sobredosis de humor negro, la confluencia de lirismo y laceración, de juegos de palabras que con  implicaciones imprevistas y delirantes, ponían en vilo el hecho de estar sobre la tierra, la pesadilla de vivir en un país como Colombia. Y sobre todo, escarnecía, evitaba a toda costa, el lugar común, la solemnidad y el patetismo, a los que parece tan propensa nuestra tradición literaria.
En aquella época, finales de la década de los años setentas, se había publicado Luna de Ciegos(1975), libro que había obtenido un premio en el Concurso de Cote Lamus  y que ahora se reúne después de más de treinta años junto con Los Ladrones Nocturnos (1977) y Ciudadano de la Noche  (1989) en esta reedición titulada Tres Caras de la Luna (2013).  Tres libros que tienen en común,  la exploración de la noche, el sondeo de las criaturas nocturnas en el tejido invisible de una visión crepuscular, las sagas del miedo y la violencia, el asalto del deseo en zonas que son como un bebedizo que invita al desdoblamiento.
Luna de ciegos es un libro milagroso, decisivo en la configuración de la voz de su autor. Anunció un tono distinto, irrumpió de una manera detonante en el panorama de la poesía colombiana, estableció casi de inmediato unos hilos secretos con toda una generación que lo convirtió en un libro de culto; dotó a Roca de un aura de prestigio, de modelo que agitó el ambiente,  de eso tan necesario a la vida de una poesía y que podemos llamar la figura con estro, el personaje que por una particular irradiación ejerce un papel de magisterio,  de polémica y concitación pública que va más allá de la esfera de lo poético. Algo que desde entonces asumió con todo el peso de las admiraciones y los rechazos que tal posición atrae y que con el tiempo se ha afianzado con  la persistencia de una obra  que no claudica y una actitud de vigía que lo ha llevado tal vez al ojo de la tormenta de los reconocimientos y la difusión en los ámbitos más amplios de la poesía actual de Hispanoamérica.
Luna de ciegos, avivó la discusión del poema como acto de la imaginación, de recreación de la realidad. Mediante el aporte de algunos elementos del surrealismo por las vías de Rimbaud, Lautremont, César Vallejo, Pellegrini y otros; de un expresionismo turbulento y cargado de los signos premonitorios de Tralk , Van Goh y Antonin Artaud, insistía en la tradición mágica del hecho poético, en su inmersión en lo desconocido, en su poder de transformar la vida y la historia de los hombres. Al recurrir a la imagen, a la exaltación de los sueños y la libertad de los sentidos, como punto de gravitación del poema, se exaltaba el asombro, el asalto que nos arroja fuera de nosotros mismos, al ritmo del cosmos y la suspensión del tiempo.
Todo eso, esgrimido con pasión y muchas veces, hay que decirlo, con un tono provocador y ortodoxo, en un momento en que la poesía colombiana transitaba por distintas tendencias y si se exceptuaban algunas voces, parecía imponerse una línea coloquial y directa a través de algunos representantes de la Generación sin Nombre,  produjo necesariamente disensiones y urticarias,  posiciones extremas que pretendieron negar la validez de una y otra expresión. Vista con el paso del tiempo y desprovista de los excesos del momento, me parece que de todas maneras fue una controversia saludable que sacó del letargo a la poesía de esos días, que permitió que los contrincantes sin que abandonaran sus posiciones y creencias, superaran las limitaciones de uno y otro bando, coincidieran en el hecho de que más allá de los recursos utilizados, el poema es ante todo un hecho de elaboración estética, de conocimiento de unos elementos que no pueden identificarse de manera mecánica con la inmediatez y lo obvio.
Luna de Ciegos, me conmueve por la fluidez de los hallazgos. Se revelan allí los temas y los elementos que después serán ampliados y encontrarán mayor densidad a lo largo de la obra de Roca, sin que ello implique que no aparezcan otros, como sucede, por ejemplo, en un libro muy posterior como Las Hipótesis de Nadie, esa apoteosis de la nada que envidiaría Lao Zé, ese no ser para tener la ventura de ser alguien. La atracción por los ciegos, su bordoneo en la sombra como adivinación de lo que puede sobrevenir, como metáfora de un espacio invasor en el que se reconstruye el otro lado de la realidad, las historias obliteradas por la vigilia, son aquí una obsesión, un elemento constante.
Los ladrones nocturnos, como se ha insinuado continúa la exploración de lo nocturno, contiene algunos poemas emblemáticos como Un caballo negro pisa la música o Poética, “Todas las noches me armo de palabras/ para la blanca batalla que libro entre papeles”, amplía ese universo hacia la ciudad, hacia sagas de una realidad más ulcerante, plagadas de miedo.
Una criatura que magnetiza y confiere a los poemas distintas posibilidades de significado es la del caballo.  Las sabias manos de Juan Eduardo Cirlot sugieren en su Diccionario de Sìmbolos, una representación muy compleja y no bien determinada. Para algunos puede simbolizar los deseos exaltados y los instintos y para otros puede ser considerado presagio de muerte o guerra.  Lo cierto,  es que ambos elementos aparecen en estos poemas,  en algunos casos como vehículo de libertad y erotismo, de belleza y plasticidad, y en otros como amenaza de cacerías y matanzas, como metáfora turbulenta de las largas noches de miedo y crimen que han asolado al país.
Ciudadano de la Noche, publicado diez años después, vuelve al mundo adivinatorio de los ciegos, a otra forma más densa de mirar la luna,  esa diosa  protectora del misterio y los sueños, esta vez desde un aire decididamente urbano. Introduce varios monólogos y canciones, unas formas que le permitirán la creación refinada de una poética de varios matices y resonancias en sus relaciones con los más disímiles oficios, la música, el viento y los espejos. Se hace más visible la música, algo que estaba allí desde el principio, que hacía parte de la arquitectura y la sonoridad del poema y que ahora amplía sus referencias a una galería de músicos extraídos de la cultura popular; una música que crea resonancias en la memoria, el viento y los viajes.
Virulencia y deslumbramiento. Lo que he querido decir desde el principio, es que de esa tensión nacen los poemas de Roca. De ese andar entre la guillotina y la melodía, se alimenta esta poesía que asigna al arte el encantamiento del instante, el poder tener por siempre entre la página a la mujer (o a la luna, es lo mismo) que se baña en el río, ese rio donde Heráclito contempla el vértigo de la eternidad.
Más allá de los temas, lo que en definitiva concede también originalidad a Roca es su capacidad de manipular el lenguaje. Su poesía es ante todo un festín verbal. Se pueden encontrar las huellas de la búsqueda,  las influencias que lo prodigan y, no obstante,  no deja de sorprender con el hallazgo que traslada a posibilidades inéditas
 Guillermo Martínez González

Bogotá, noviembre de 2013

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martes, 19 de noviembre de 2013

Poemas sobre el viento. Armando Barona Mesa. Presentación del libro. Cali, Nov. 14, 2013

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Poemas sobre el viento 
Armando Barona Mesa
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 Presentación del libro
Cali,  14 de noviembre, 2013,  Cali,  7:00 pm.

Presentadores: 

Julio César Londoño y Medardo Arias

TEXTOS
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Poemas sobre el viento

Por Julio César Londoño
EL PAÍS .com, Noviembre 13 de 2013

Armando Barona sabe hacer muchas cosas. Puede cantar, preparar cócteles, cocinar pulpos y bailar tango. Conoce la geometría del crimen hasta el punto de ser, por varios decenios, uno de los más reputados penalistas del país, y se mueve con tranquilidad en los laberintos de la historia -la del mundo y la doméstica.

Alguna vez pudo aunar estas dos pasiones, el crimen y la historia, y se convirtió en una suerte de detective histórico que resolvió para siempre el misterio del asesinato del mariscal Sucre.

También domina el difícil arte de no hacer nada. La teoría del asunto la aprendió con una maestra de budismo zen. La práctica la hizo en las más rutilantes embajadas europeas. Es tal la maestría alcanzada por Barona en el arte de la inacción, que su lema heráldico reza sin ambages: «Nadie hace mejor nada».

También ha escrito sobre mitología, esos relatos de manzanas de oro y dioses lascivos que son, para algunos, cifra y génesis del mundo. Para otros, meros ejercicios de la inocencia y del miedo, como las pinturas de Altamira o los rituales litúrgicos o el escapulario que cuelga con fervor la madre al cuello de su hijo.

Pero en realidad la ocupación central de Barona es la poesía, esa manera de celebrar, o de maldecir, que «oscila entre el sonido y el sentido», si nos atenemos a la matemática definición de Paul Valéry. Para decir de una vez palabras fatales, digamos que el verso es transversal a su existencia. En esta, como en otras actividades de su vida, Barona ha demostrado la firmeza de su pulso.

En su penúltimo libro de poemas, Canción de invierno, la nota dominante fue la nostalgia. Nostalgia por una mujer cuyo nombre cae sobre el corazón del poeta “como una garúa inclemente”; por un amigo muerto (“la soledad es un amigo que no está” le dice a Carlos Holmes Trujillo robándole la frase a un baladista que ya no canta); o por Bolívar: “Ni fueron las tormentas / y los rayos los que fulgieron su derrota”); o por Borges, que “habla como la brisa de un dios aún no muerto”; o a la amiga que recuerda como “una paloma cucurruteando en los rincones de mi hastío”.

El libro que hoy nos entrega, Poemas sobre el viento, trae dos novedades. La primera es la reticencia, la elipsis, el no decirlo todo, a veces por pudor, a veces para que el poema termine donde debe ser: en la cabeza del lector. Barona dice: «Escipión arruga el ceño/ y Cartago es destruida» y no dice más. Calla. O susurra: «Tu talle se me escurre como el agua…» y no dice más. Para qué.

La otra novedad es el estoicismo, la emoción contenida con que nos cuenta asuntos tan graves como el velorio de su padre: “Los cirios bordean el precipicio de la vida/ y una luz parpadeante ilumina su rostro irreal, ausente/ sin color, pálido y frío como una azucena de olvido/ o como la resaca de risas perdidas después de la tormenta”.

Los críticos –o esa deidad severa, la posteridad– dirán cuál es el lugar de este libro en los anaqueles de la historia de la literatura. Mientras tanto, yo agradezco la fortuna de poder leerlo sin esperar el bendito dictamen de los siglos y el raro azar de ser amigo del autor.


Post scriptum: esta noche Medardo Arias y yo presentaremos Poemas sobre el viento en el Salón Madera del Centro Cultural de Cali a las 7:00 p.m.

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Que nos salve la poesía

Por Medardo Arias Satizábal 


En el ejercicio de la amistad y en el hondón de la noche, hemos compartido vida y poesía desde hace muchísimos años. Quizá no exista en la ciudad otra alma generosa que se compare a esta calidad espiritual que destila Armando Barona Mesa en la devoción por sus amigos y en el respeto por quienes puedan ser sus desamigos.

Acompañarlo durante años ha sido para mí una lección de austeridad, un mester del bien obrar, aún desde el silencio. Como si practicara esa creencia hebrea de que el ojo de Dios siempre te está mirando. No lo he escuchado jamás proferir dicterios contra nadie y cuando el veneno de la maledicencia puede asomar en una conversación, se permite corregir, olvidar, y prefiere destacar, mejor, alguna virtud del malogrado en consejas.

Pero, es la literatura la que nos llama hoy a esta mesa para saludar sus "Poemas sobre el viento", atravesados por la madurez de quien prefirió, como Gesualdo Bufalino, leer durante toda su vida y atreverse a publicar ya en la altura de sus años.

Una cosecha de libros históricos y una devoción por la poesía, lo acreditan hoy como un escritor versátil, ensayista además, respetuoso, de todos modos, de géneros tales como el cuento y la novela.

Armando Barona sabe que la poesía es el género mayor, sin el cual el arte no es posible en ninguna de sus expresiones. No podríamos tener drama, fotografía, cine, danza, sin poesía. Entregado a la criba de sus versos, nos sorprende de pronto con un fresco hecho de palabras, en la pasión por los colores de Vicent Van Goth, esos yermos verdes y azules donde pronto despierta una gavilla de pájaros rezagados del grano. O, desde la cubierta de un barco imagina al amanecer el incendio de Bizancio, el polvo de viejas culturas trenzadas entre guerras, cuitas de amor y libaciones. "Al alba de otro día/ veo las luces primeras/ de una bahía que no ha dormido/ sonánbula entre brumas de historia.

El mundo griego, las referencias antiguas, el Renacimiento, están presentes en su palabra, y también la meseta castellana, aquel océano de olivares y encinas donde Don Antonio Machado, encontró un olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, al que, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le habían salido. El poeta que observa en soledad el detritus y el canto de la materia, nos regala ese instante sagrado que reafirma la existencia: "El árbol muerto levanta las manos/ con la ocre pesadumbre de los viejos molinos..." nos dice Armando, como si se tratara de un secreto, y en el verso compartimos con él esa breve emoción.

En la deriva de la música, yo era todavía un muchacho cuando Armando me llevó por sitios donde tocaban tangos. Me mostró lugares, canciones, intérpretes  pues este es un género que conoce de manera visceral. Puede saber, a la distancia, si quien canta es el Polaco Goyeneche, Anibal Troilo, Magaldi o San Carlos Gardel.  Pero no sólo aprendí de tangos; también me enseñó a beber aguardiente de un caballo a otro, mientras quedábamos paralizados entre un guadual  con el paso súbito del barranquero, ese pájaro que trae en sus alas todos los colores.

A Armando no sólo le agradecemos hoy sus poemas sobre el viento, los mismos que se quedarán engarzados, como cometas, en muchas almas, sino su vida como una postura poética, como un ejemplo y un bálsamo para quienes gozamos de su amistad. 

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VIDEO (15:00 min.)
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ARMANDO BARONA MESA INTERVIENE
y acto musical 

VIDEO (15:00 min.)


Grabación: Marcela Barona Montúa 
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Algunas tomas del video: 


Armando Barona Mesa lee sus poemas
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Julio César Londoño, Aramando Barona Mesa, Ruby Montúa y Medardo Arias Satizábal
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Acto musical
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NTC ... ENLACES:

*** 14 de noviembre, 2013,  Cali,  7:00 pm.
--- Poemas sobre el viento. Armando Barona Mesa. Lanzamiento del libro. Presentadores: Julio César Londoño y Medardo Arias. Lugar: Salón Madera, Centro Cultural de Cali. Cra. 5 No. 6-05. 
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3 de agosto de 2013
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El libro se lanzó el 1 de agosto de 2013, en: 

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Difindido por mail por NTC ... . Dic. 5, 2013
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Cuatro amigos, tres libros

Jorge Restrepo Potes
Jorge Restrepo Potes
Fragmento: 
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No es común que en una misma persona se den las condiciones de abogado y de poeta de alto coturno. Ese par de calidades se aprecian en Armando Barona Mesa, uno de los mejores penalistas vallecaucanos, que a ratos se evade del foro para sobresalir en la literatura.
Tiene de su autoría una investigación notable sobre el asesinato del Gran Mariscal de Ayucucho *, en la que concluye que detrás de los asesinos de Sucre * estuvo el general José María Obando. No comparto en su integridad esa tesis pero leí con agrado el trabajo de Barona, y hay que decir que pocos como él han hecho un relato tan pormenorizado del crimen de Berruecos.
El colega acaba de publicar un libro de versos “Poemas sobre el viento” ** en el que vierte la sensibilidad de su espíritu. Hay allí una poesía sobre Giordano Bruno que me emocionó mucho pues hace poco estuve al pie de la estatua que Roma erigió para perpetuar la memoria de este personaje que el oscurantismo medieval sentenció a morir en la hoguera.
Ojalá que la aridez de los códigos permita a Barona llevar su vena poética a nuevos horizontes, para solaz de sus amigos que lo admiramos.
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NTC ... Enlaces: 

"El Magnicidio de Sucre". Armando Barona Mesa , http://ntc-narrativa.blogspot.com/2009_05_22_archive.html 

Impresora Feriva. Primera edición 2006


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El libro completo (260 páginas) en edición digital (pdf) , en la 
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jueves, 7 de noviembre de 2013

de par en par. natanael. Poesía erótica. Presentación. Reseña por Carolina Urbano

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Cali, Colombia
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de par en par

natanael 


Reseña por Carolina Urbano
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Trilce Editores
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La presentación. Octubre 24, 2013. Bogotá
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PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE POESÍA

– de par en par –

Obra de natanael

Trilce Editor
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PLANETARIO DISTRITAL
Sala Oriol Rangel. Calle 26-B No. 5-93

Jueves 24 de octubre de 2013 - 7:30 p.m. Entrada Libre
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RECITAL DE MÚSICA

Grupo Té para Tres
– Suite –

Flautas: Óscar Velásquez (director y compositor)
Chelo: María José Díaz Granados M.
Violín: Sandra Marcela Ruiz
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Natanael
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DE PAR EN PAR
Por Carolina Urbano  ( 1 )*

 El 24 de octubre en el Planetario Distrital se llevó a cabo el lanzamiento del libro de par en par, del poeta bogotano natanael, quien esta vez explora uno de los territorios más exigentes de la literatura: la poesía erótica. Exigente tanto desde la parte creativa como desde la recepción, pues es sólo dar un vistazo a la historia de la poesía colombiana para darse cuenta de lo pudorosa y casta que ha sido siempre, con unas cuantas excepciones no muy bien apreciadas por la crítica o los mismos escritores, como sucede con algunos intentos desde la poesía nadaísta, por ejemplo. En el caso de natanael, sin embargo, más que una provocación poética desde el eros, lo que busca es desnudar por completo el cuerpo que en el acto amoroso se manifiesta libre, gozoso y juguetón, sin los límites que una sociedad mojigata e hipócrita puede dar a la palabra poética y al propio cuerpo. Es así como Natanel alcanza lo que D.H. Lawrence critica de la sociedad moderna, pues esta ha logrado la liberación sexual en lo individual e íntimo de los amantes, que en su anonimato se entregan sin reparos, pero en sociedad siguen simulando la aceptación de los tabúes establecidos. La obra de par en par es, en este sentido, una presentación en sociedad de lo más íntimo del eros individual.
Además de lo apuntado, la estructura misma del libro llama la atención: en la primera parte, que da título al libro, se juega, como diría Bataille, la unión del erotismo de los cuerpos y el erotismo del corazón, el placer compartido con la persona amada, capaz de trascender el instinto. El poema VIII dice: “abiertos ya sus jugos/ violados los azúcares/ niña Mary jadea en los abrazos/ despliega las axilas/ se relame/ en su estertor doliente/ en su fulgor clavada”. 
La segunda parte, “guía de lesbianas”, es un homenaje al amor que más barreras sociales debe atravesar, en la que encontramos versos como estos: no hay teatro más vivo que el de las lesbianas/ en su labor milenaria de animarse los cuerpos”, para luego mostrar ese seductor y rebelde juego de los cuerpos femeninos: “ansiosas por acariciar y ser acariciadas/ de par en par/ abiertas como mares/ de impar en par ardientes como sales”
La tercera parte, “el corset es el corset es el corset”, es, en el mejor de los sentidos, un canto al fetiche, un poema a la prenda íntima, a la representación del eros en un objeto cuya labor radica en moldear el cuerpo femenino: que ya ceñida cruelmente a la cintura/ y a los ojos rotundos que la ven estupefactos/ y a los senos urgentes/ adultos espontáneos indemnes categóricos alados/ o tímidos apenas despuntando/ (los senos no los ojos)/ sometidos a la presión impúdica inclemente/ de la sola mirada/ que ata y desata su deseo”
Es la apuesta a un erotismo sin reservas, en una impecable, como siempre, presentación de Trilce Editores, dispuesta a desafiar los pudores ajenos.
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* Filósofa y poeta, quien en la actualidad realiza estudios de Doctorado en Literatura en Buenos Aires. Generosa corresponsal, ad honorem,  de NTC ... en Argentina. 

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Cali, Colombia
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